Que interesante se han puesto las redes sociales en estos días, personas sin hijos, padres de familia, políticos, docentes, y todos se han subido al tren del “análisis exhaustivo” de los libros de textos gratuitos para educación primaria. Las opiniones han sido vastas, entre que las palabras mal escritas, que los contenidos no son acordes a los fines educativos, se quieren adoctrinar a los niños, entre otras tantas que pueden leerse en comentarios de diversos personajes de la web.
Que buen circo hacemos, como parte de ello, como si
fuera un pecado mortal el cambio, de lo que sea, bueno o malo. Es mejor
estarnos quietos, sin movernos, en el conformismo de lo que los editores
intelectuales hicieron por nosotros hace unos años, o peor aún querer volver a
los libros de hace veinte años, porque eran “más bonitos” o “una maravilla” que,
si eran o no, ya no viene al caso.
Recuerdo los libros con los que me enseñaban a mí, y
sí, vaya que eran bonitos, pero ni remotamente serían acordes para las
generaciones de ahora.
A veces, nuestra realidad va cambiando y nos hacemos
tan de la vista gorda, que no queremos aceptarlo, nos quedamos atrás como aquellos
viejos que se molestaban porque había Darks, emos, punks, entre otras culturas
urbanas, y mi generación fue feliz en esos tiempos. Ahora la realidad es otra,
y lo que vemos que se nos hace extraño, eso es lo que es, no hay otra, ni si
quiera la ficticia que quisiéramos, perfecta donde los adolescentes y niños hacen
lo que creemos que fue bueno en nuestros tiempos, el miedo a lo desconocido,
siempre ha sido nuestro talón de Aquiles.
Se dice que se quiere adoctrinar, pero si existen
docentes que revisaron los libros en digital pueden ver que cada tema es
flexible, lo suficiente como para que los alumnos construyan su propio criterio,
criterio que será formado de acuerdo a su contexto. Nos asustamos al ver plasmadas
las diferentes formas del mundo, pero no queremos ver lo que está a nuestro alrededor,
con las preferencias de nuestros seres cercanos, vecinos y amigos, que nuestros
niños ven a diario, y ahora plasmar esa realidad en un libro “no es de Dios”. <El contenido de
los proyectos y programas educativos que contemplen las realidades y contextos,
regionales y locales>, este es un extracto de nuestra
constitución, artículo 3°, que no se nos olvide. No queramos imaginarnos lo que
no es.
He comprendido, como docente, las opiniones de padres
de familia, pues ellos no tienen los libros a la mano, pero que hay de los
docentes, que sin más se lanzan a opinar, porque no hay otra manera de decirle
a lo que hacen, contra algo que no conocen, lo mínimo sería analizar y luego
con fundamentos argumentar su pensamiento. Le pedimos a los niños y adolescentes
que distingan entre opiniones y argumentos cuando parece que no logramos ni
nosotros distinguir entre una y otra.
Nuestros padres de familia están conflictuados, ven a
los docentes y sus opiniones y no les queda más que confiar en lo que decimos, es
por esto que se manifiestan inconformes, aun, cuando no han visto un libro de
texto.
Se ha visto una hoja de un libro donde se escribe una
palabra con la letra e, donde debería esta la o. Foto tomada por un individuo
que ha sabido manejar a miles de personas, que, sin darse a la tarea de
investigar cómo, para qué, y dónde fue escrita, lanzan sus opiniones sin conocimiento.
Es triste ver cómo funciona la vida en la actualidad. La educación es para la
paz, no para el conflicto, pero que se puede esperar de un profesionista que en
vez de investigar quiere causar polémica ante un acto de valentía de sus mismos
colegas.
Somos docentes, lo mínimo que se espera es la
tolerancia, pero nos puede más una letra, ¡una letra! Que las ganas de educar a
nuestros niños y adolescentes en la perspectiva de género, el pensamiento
crítico, fuera de los fanatismos y prejuicios, educar para la paz, ¿cuál paz? Si
nosotros no ponemos el ejemplo.
Y nos ponemos detrás de la RAE, repitiéndonos una y
otra vez que un lenguaje con letras que no se usaban en nuestros tiempos está
en contra de todo lo que conocemos y bla, bla bla, una aberración. Con respecto
a ello, encontré lo siguiente:
Usuario x "¿Cómo me puedo referir a una persona
no binaria?". La RAE contestó: "Le recomendamos que pregunte a dicha
persona cómo desea ser tratada".
No hay mejor respuesta que esta, respeto, y solamente
eso. No le tengamos miedo.
Hace muchos años la vida era diferente, ahora lo es también,
pero con nuevos aspectos que hay que comprender, no nos quita nada el ser tolerantes
y respetuosos, ante las nuevas generaciones, no le queramos otorgar la culpa a
los libros de texto de algo que es nuestra realidad y nos hemos negado a mirar,
es lo que es, no va a cambiar porque los libros estén a favor o no.
Los nuevos libros no son perfectos, pero es algo por
donde empezar, me gustaría ver a más personas, docentes, seres humanos, que le
apuesten a su lado profesional, involucrarse más en los beneficios y luego en
propuestas para la mejora, fundamentos, argumentos, en vez de tanta opinión sin
pies ni cabeza, porque francamente, dan mucho que desear y, sobre todo, quedan a
deber bastante…