martes, 17 de junio de 2025

Somos maestros... Pero ¿quién sabe que es la Doble excepcionalidad?

Somos maestros... Pero ¿quién sabe que es la Doble excepcionalidad?

Una de mis niñas…

Esa niña, toda bonita, a la que le costó trabajo todo, excepto lo más difícil, que un día aprendió lo que a los demás les costó dos semanas aprender. 

Soy una maestra muy perseverante, y a esta niña la enseñé a leer y escribir en primer grado, así como sumar y restar. Luego en segundo grado, estuvo trabajando armoniosamente, conquistó a sus compañeros, a pesar de ser tajante y directa, exigente y perfeccionista. Sus compañeros la quieren, pareciera que el ambiente la acoge de manera hermosa.

Hasta este grado pude pedirle a un psicopedagogo que la observara, abriéndole las puertas de mi aula, de su ambiente, platicando con la madre de cómo fue su hija desde un inicio. Y cuestionándome a mi lo que ella hacía… y yo, desesperadamente, tratando de explicar lo que ni yo misma entiendo.

Mi corazón y mi radar me decía parece ser como tu… pero me negué a creerlo, por el simple hecho de tener un vinculo con ella, pensé que solo quería protegerla.

¿Los resultados?

Puede presentar signos de retraimiento, timidez, inseguridad, falta de interés social y poco control de impulsos, así como tendencias a la agresión. En cuestión al nivel social, se observa que la niña tiene facilidad de relacionarse con la gente, sin embargo, no es apegada a las personas que la rodean y prefiere estar en soledad. Sobre su C.I. es un rango bajo de lo normal.

Y al principio dije, tal vez… parece que me equivoqué. Pero luego, al pedir evidencias y no obtener respuesta, me aventuré a segundas opiniones, es que parecía que no me concordaba el diagnóstico obtenido. Ha aprendido las habilidades de primero y segundo grado, y esto me dejaba considerar este diagnóstico como verdadero.

Mi terquedad…

Esa que a veces es un defecto, hizo que ahora, le aplicaran test frente a mí, de Raven para el CI, de TEA de TDAH y TDA.

¿El resultado?

Una niña excepcional, con rasgos autistas de nivel 1, y un Cociente intelectual superdotado con puntuación de 48/60.

Quise llorar, no por otra cosa más que por querer hacer algo más por ella, y qué no sacrifique su inteligencia para tratar de encajar con la gente a su alrededor. Fue un diagnóstico a tiempo, lo cual le dará la oportunidad de sacar el mayor provecho posible.

Me quedé totalmente sorprendida, había estado conviviendo con una niña excepcional, sin darme cuenta, y le permití hablarme como ella se sentía bien, la acompañé, la hice que floreciera porque en mi aula todos son inteligentes, todos son excepcionales y esto la hizo comprenderse a ella misma, desarrollar un apego emocional con sus compañeros y conmigo, a pesar de que no lo hace ordinariamente.

Me siento orgullosa de cada uno de mis niños y niñas, y más del coraje que me caracteriza para encontrar la mejor manera de apoyarlos a que se sientan capaces de todo lo que se propongan.

Tal vez mi cerebro no alcance a comprender la inteligencia de mi niña, pero la acompañé, la comprendí y esto fue una enseñanza realmente importante para mí, ojalá ella pueda seguir floreciendo, aun más cada día.