Somos maestros... Pero ¿quién sabe que es la Doble excepcionalidad?
Una de mis niñas…
Esa niña, toda bonita, a la que le costó trabajo todo, excepto lo más difícil, que un día aprendió lo que a los demás les costó dos semanas aprender.
Soy una maestra muy perseverante, y a esta niña la enseñé a
leer y escribir en primer grado, así como sumar y restar. Luego en segundo
grado, estuvo trabajando armoniosamente, conquistó a sus compañeros, a pesar de
ser tajante y directa, exigente y perfeccionista. Sus compañeros la quieren,
pareciera que el ambiente la acoge de manera hermosa.
Hasta este grado pude pedirle a un psicopedagogo que la
observara, abriéndole las puertas de mi aula, de su ambiente, platicando con la
madre de cómo fue su hija desde un inicio. Y cuestionándome a mi lo que ella
hacía… y yo, desesperadamente, tratando de explicar lo que ni yo misma entiendo.
Mi corazón y mi radar me decía parece ser como tu… pero me
negué a creerlo, por el simple hecho de tener un vinculo con ella, pensé que
solo quería protegerla.
¿Los resultados?
Puede presentar signos de retraimiento, timidez,
inseguridad, falta de interés social y poco control de impulsos, así como
tendencias a la agresión. En cuestión al nivel social, se observa que la niña
tiene facilidad de relacionarse con la gente, sin embargo, no es apegada a las
personas que la rodean y prefiere estar en soledad. Sobre su C.I. es un rango
bajo de lo normal.
Y al principio dije, tal vez… parece que me equivoqué. Pero luego,
al pedir evidencias y no obtener respuesta, me aventuré a segundas opiniones,
es que parecía que no me concordaba el diagnóstico obtenido. Ha aprendido las
habilidades de primero y segundo grado, y esto me dejaba considerar este
diagnóstico como verdadero.
Mi terquedad…
Esa que a veces es un defecto, hizo que ahora, le aplicaran
test frente a mí, de Raven para el CI, de TEA de TDAH y TDA.
¿El resultado?
Una niña excepcional, con rasgos autistas de nivel 1, y un
Cociente intelectual superdotado con puntuación de 48/60.
Quise llorar, no por otra cosa más que por querer hacer algo
más por ella, y qué no sacrifique su inteligencia para tratar de encajar con la
gente a su alrededor. Fue un diagnóstico a tiempo, lo cual le dará la
oportunidad de sacar el mayor provecho posible.
Me quedé totalmente sorprendida, había estado conviviendo
con una niña excepcional, sin darme cuenta, y le permití hablarme como ella se
sentía bien, la acompañé, la hice que floreciera porque en mi aula todos son inteligentes,
todos son excepcionales y esto la hizo comprenderse a ella misma, desarrollar
un apego emocional con sus compañeros y conmigo, a pesar de que no lo hace ordinariamente.
Me siento orgullosa de cada uno de mis niños y niñas, y más
del coraje que me caracteriza para encontrar la mejor manera de apoyarlos a que
se sientan capaces de todo lo que se propongan.
Tal vez mi cerebro no alcance a comprender la inteligencia
de mi niña, pero la acompañé, la comprendí y esto fue una enseñanza realmente
importante para mí, ojalá ella pueda seguir floreciendo, aun más cada día.
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