miércoles, 23 de julio de 2025

Ejes articuladores: Los lentes de nuestra realidad social

Imaginemos que, dentro del sistema educativo mexicano, se tomaran en cuenta diversas perspectivas de la realidad. Que cada una de nuestras clases se diseñara a partir de temáticas de relevancia social a nivel nacional, evitando toda forma de desigualdad y exclusión.

Los docentes somos el inicio de una luz verdadera que podremos ver, si realmente lo deseamos, en algunos años. Pero ¿cómo lograrlo? Con frecuencia usamos lentes que nos hacen ver la realidad de nuestros estudiantes de manera subjetiva. Es natural: forman parte de nuestra humanidad, de nuestro instinto de protección y acompañamiento hacia niñas y niños mexicanos. Sin embargo, ¿cómo emplear también esos lentes objetivos? ¿Cómo aprovechar al máximo este nuevo currículo que nos promete una visión de igualdad sustantiva?

Las líneas que cruzan nuestro Plan y programas de estudio podrían ser nuestra arma más poderosa. Pero, para emplear un arma, hay que conocerla profundamente. Por eso los militares arman y desarman su fusil: para entenderlo desde dentro hacia afuera y viceversa. Así debemos conocer también nuestra herramienta educativa.

La problematización de la realidad surge cuando nosotros, como docentes y profesionales de la educación, diseñamos estratégicamente proyectos específicos que permiten a los estudiantes observar el mundo a través de distintos lentes. Más aún, nuestro papel es acompañarlos en la búsqueda de su propio criterio, guiándolos hacia la luz que ellos mismos elijan.

Los ejes articuladores, de los que tanto hemos oído hablar, son precisamente eso: herramientas poderosas que nos conducen a la objetividad y nos invitan a problematizar la realidad de nuestros educandos. A través de ellos se construye una perspectiva ética que formará alumnos y alumnas capaces de cuestionar todo aquello que les haga daño o les perjudique, siempre en beneficio propio y de su comunidad.



Me conmueve profundamente el proverbio africano que dice: “El niño que no sea abrazado por su tribu, cuando sea adulto, quemará la aldea para poder sentir su calor”. La exactitud de esta frase incluso asusta. La importancia de que nuestros niños y niñas se sientan parte de su comunidad es tan grande como el hecho de que aprendan cuánto es 2 + 2. Solo cuando analicen, cuestionen e innoven su entorno podrán sentirse parte de él; no cuando simplemente sean aceptados sin más.

Concibo los ejes articuladores como líneas que se entrelazan entre sí sin fusionarse completamente, formando el contexto vital de nuestros estudiantes. De ese contexto surgen innumerables situaciones que les hacen sentir, pensar, reaccionar y construir su manera particular de comprender el mundo. Esa diversidad es una riqueza, pero también un riesgo cuando no se cuestionan las jerarquías sociales que muchas veces mercantilizan sus vidas.

Nuestros alumnos deben aprender a reconocer el valor de la cultura universal desde una perspectiva comunitaria, eligiendo su identidad como algo propio y, al mismo tiempo, como parte del mundo. Eso, precisamente, es inclusión. ¿No es acaso lo que todos deseamos?

Gran parte de la desazón que vivimos como sociedad se debe a la idea de que los jóvenes no saben tomar buenas decisiones. Pero ¿de quién es la responsabilidad de acompañarlos en ese aprendizaje? Nos corresponde a nosotros como educadores guiarlos a desarrollar la capacidad de interrogar el mundo, emitir juicios sobre su realidad y observarlo desde valores éticos que den sentido a su existencia. Esa complejidad, propia del pensamiento crítico, debe estar presente en cada clase y proyecto que diseñemos.

Imaginemos un país en el que niños, niñas y adolescentes reconozcan las culturas de México como matrices dinámicas y estructuralmente complejas. Que comprendan que esas culturas generan formas específicas de subjetividad que, a su vez, recrean y fortalecen la identidad nacional.



La interculturalidad crítica debe entenderse como un entramado de comunidades que producen realidades diversas. Aunque complejo, este enfoque es posible cuando los docentes dirigimos nuestros esfuerzos a trabajar este eje dentro de nuestras aulas. Así, no solo lo entenderemos: también lo haremos propio junto con nuestros estudiantes.

En estrecha relación con ello están la igualdad sustantiva y la igualdad de género. La historia nos muestra que los derechos han sido desiguales, y no se trata de enaltecer a un solo género, sino de que nuestros alumnos comprendan que hombres y mujeres deben gozar de las mismas libertades. Esto no se logrará repitiéndolo infinitas veces: necesitamos que los estudiantes replanteen sus creencias, visibilicen intereses y necesidades, y reconozcan las prioridades de las niñas tanto como las de los niños.

¿Por qué insistimos tanto en ello? Porque es evidente que muchas de nuestras prácticas sociales aún están diseñadas desde la masculinidad hegemónica, dejando de lado la visión femenina. Solo en la armonía entre ambas podremos encontrar el equilibrio que necesitamos y construir argumentos sólidos desde nuestras aulas.

La conciencia colectiva será clave para enfrentar los retos de nuestra sociedad. Uno de ellos es la salud: una vida saludable no solo protege al individuo, sino que crea defensas comunitarias, fomenta la inmunidad colectiva y promueve hábitos que benefician a todos. Desde nuestras aulas podemos motivar en niñas y niños decisiones conscientes e informadas: ¿qué mejor manera que problematizando, por ejemplo, su dieta diaria?

Abordamos infinidad de contenidos pensando en que nuestros estudiantes obtendrán una profesión o un buen empleo, pero ¿de qué les servirá todo ello si no saben alimentarse adecuadamente? No somos responsables de sus hábitos, pero sí podemos enseñarles contenidos que impacten su vida real. ¿No quisiéramos eso?

Erradiquemos el pensamiento colonial que aún idolatra sistemas que nos han llevado a la precariedad. Una apropiación cultural desde la lectura y la escritura sería una vía poderosa, porque México es, en esencia, una comunidad de comunidades. No se trata de negar nuestra condición mestiza, sino de rescatar lo propio: esas voces y visiones que alguna vez fueron silenciadas.

La política no es ajena a esto: es la lucha por ser escuchados. Enseñemos a nuestros estudiantes a leer a los autores que representan lo que México realmente es y fomentemos la escritura para que sean ellos quienes narren el país que viven y sueñan.

Romanticemos también la exploración del mundo a través del arte y las experiencias estéticas. Que nuestro sistema cultural no solo se escuche, sino que también se sienta, se vea, se toque y se exprese sin límites. Acompañemos a nuestras niñas y niños para que descubran que, por medio del arte, pueden aprender, comunicar y desarrollar procesos cognitivos de alto nivel.

Estos siete ejes articuladores son nuestro puente entre lo poco conocido y lo que parece inalcanzable. Sigamos de cerca a nuestros estudiantes mientras utilizan cada una de estas lupas para observar su mundo, su contexto y su comunidad. Si diseñamos con astucia y valentía nuestras clases, el pensamiento crítico florecerá en ellos.

Demos sentido a lo que hacemos cada día. Convirtamos nuestras aulas en el primer paso hacia un futuro mejor, en el que nuestros estudiantes lo construirán con conciencia, información, ética y empatía.

Susana Lemus

martes, 17 de junio de 2025

Somos maestros... Pero ¿quién sabe que es la Doble excepcionalidad?

Somos maestros... Pero ¿quién sabe que es la Doble excepcionalidad?

Una de mis niñas…

Esa niña, toda bonita, a la que le costó trabajo todo, excepto lo más difícil, que un día aprendió lo que a los demás les costó dos semanas aprender. 

Soy una maestra muy perseverante, y a esta niña la enseñé a leer y escribir en primer grado, así como sumar y restar. Luego en segundo grado, estuvo trabajando armoniosamente, conquistó a sus compañeros, a pesar de ser tajante y directa, exigente y perfeccionista. Sus compañeros la quieren, pareciera que el ambiente la acoge de manera hermosa.

Hasta este grado pude pedirle a un psicopedagogo que la observara, abriéndole las puertas de mi aula, de su ambiente, platicando con la madre de cómo fue su hija desde un inicio. Y cuestionándome a mi lo que ella hacía… y yo, desesperadamente, tratando de explicar lo que ni yo misma entiendo.

Mi corazón y mi radar me decía parece ser como tu… pero me negué a creerlo, por el simple hecho de tener un vinculo con ella, pensé que solo quería protegerla.

¿Los resultados?

Puede presentar signos de retraimiento, timidez, inseguridad, falta de interés social y poco control de impulsos, así como tendencias a la agresión. En cuestión al nivel social, se observa que la niña tiene facilidad de relacionarse con la gente, sin embargo, no es apegada a las personas que la rodean y prefiere estar en soledad. Sobre su C.I. es un rango bajo de lo normal.

Y al principio dije, tal vez… parece que me equivoqué. Pero luego, al pedir evidencias y no obtener respuesta, me aventuré a segundas opiniones, es que parecía que no me concordaba el diagnóstico obtenido. Ha aprendido las habilidades de primero y segundo grado, y esto me dejaba considerar este diagnóstico como verdadero.

Mi terquedad…

Esa que a veces es un defecto, hizo que ahora, le aplicaran test frente a mí, de Raven para el CI, de TEA de TDAH y TDA.

¿El resultado?

Una niña excepcional, con rasgos autistas de nivel 1, y un Cociente intelectual superdotado con puntuación de 48/60.

Quise llorar, no por otra cosa más que por querer hacer algo más por ella, y qué no sacrifique su inteligencia para tratar de encajar con la gente a su alrededor. Fue un diagnóstico a tiempo, lo cual le dará la oportunidad de sacar el mayor provecho posible.

Me quedé totalmente sorprendida, había estado conviviendo con una niña excepcional, sin darme cuenta, y le permití hablarme como ella se sentía bien, la acompañé, la hice que floreciera porque en mi aula todos son inteligentes, todos son excepcionales y esto la hizo comprenderse a ella misma, desarrollar un apego emocional con sus compañeros y conmigo, a pesar de que no lo hace ordinariamente.

Me siento orgullosa de cada uno de mis niños y niñas, y más del coraje que me caracteriza para encontrar la mejor manera de apoyarlos a que se sientan capaces de todo lo que se propongan.

Tal vez mi cerebro no alcance a comprender la inteligencia de mi niña, pero la acompañé, la comprendí y esto fue una enseñanza realmente importante para mí, ojalá ella pueda seguir floreciendo, aun más cada día.

lunes, 7 de octubre de 2024

Evaluación formativa ¿MEJOREDU?

 La evaluación formativa, aquello que nos venden como un manjar para nosotros y nuestros estudiantes, y lo es. Tenemos las pruebas en la retroalimentación, porque no nos engañemos, no existe la evaluación formativa sin retroalimentación. Es sencillo, una devolución durante el proceso de nuestros estudiantes, bien fundamentada, rescatando aspectos específicos que se pueden mejorar y no dirigida a los alumnos sino a las áreas de mejora, es, sin lugar a dudas, la mejor inversión, tanto para nuestra práctica como para el logro de los aprendizajes o PDA que queremos que se alcancen. ¿Por qué? Porque una retroalimentación otorga a los alumnos motivación y desencadena estrategias volitivas, mismas que serán de gran apoyo para los discentes en un futuro. Y esto ¿no facilita nuestro trabajo diario como maestros? La respuesta es sí, desde cualquier perspectiva.

Ahora, ¿qué sucede con nuestras maneras de evaluar? La evaluación formativa jamás puede ser estandarizada ¿por qué? Porque se centra en el proceso de los alumnos y como ya hemos visto, ningún alumno es igual. Se ha presentado una evaluación estratégica en este ciclo escolar conocida como MEJOREDU la cual dice evaluar de manera formativa, más es incorrecto este termino por la naturaleza de la evaluación, si bien, es estratégica, como mencionamos hace un momento, no es formativa. La estrategia se comprende, se requiere estandarizar el alcance de los estudiantes y tener evidencias de ello, sin embargo, al ser estándar se quiere colocar a los estudiantes en cierto cuadro que difícilmente podría darnos una evaluación formativa. Nos arroja resultados globales, pero no nos enriquece como docentes, más que en lo cualitativo.

Una reflexión más clara podría ser un diagnóstico justificado, aunque supongo que fue más sencillo crear un examen que midiera tres PDA de la fase y numerar hasta que nivel alcanza nuestro alumnado. Pero no nos engañemos este no alcanza ni fundamenta una evaluación formativa.

Quisiera que se repensara la aplicación de estas evaluaciones, pues, aunque lo nuestro es un trabajo y los altos mandos bajan el mandato de aplicación, es necesario reflexionar y fundamentarse a sí mismos la razón y el uso, tanto del examen como de los resultados. Y que la estructura educativa estuviera convencida del ¿para qué? Pues nos encontramos con docentes aplicando este examen, rendidos ante las exigencias de los superiores, y al final sin ningún objetivo, dejando a un lado todo resultado o experiencia de aplicación.

El ser humano busca un sentido, algunos podremos hacer ciertas acciones por el mero mandato, pero ¿los que no? ¿Dónde está el propósito de lo que hacemos? Hay algo contradictorio aquí, y es que se ha venido manejando la importancia de educar, de preservar los razonamientos de nuestros discentes, de que la enseñanza es humana y tiene que tener un sentido para los niños y niñas que pasan por nuestras aulas. ¿Cómo educamos así si en la vida se encuentra uno con estas situaciones? Y no nos queda más que seguir…

Debemos estar convencidos de nuestra medicina, hasta los placebos tienen efecto cuando las personas creemos en ellos, porque no darnos ese incentivo, en vez de la decepción ¿Dónde queda la motivación?

El docente trabaja arduamente, más las decepciones pueden ser mortales para aquellos que llegan a su casa a trabajar más por un simple capricho sin fundamentos de la política educativa.

jueves, 5 de septiembre de 2024

Guarda silencio para desarrollar un pensamiento crítico

Hoy pasó algo muy interesante en la escuela, la directora nos reunió para tratar algunos asuntos, pues el comienzo de ciclo trae consigo un sinfín de responsabilidades, tanto de ella como de nosotros. Y comenzó pidiendo parecer sobre unas cuestiones generales, obteniendo varias opiniones sobre el tema, como era de esperarse. De pronto un docente comenta lo que piensa, luego el otro y se arma el debate, algo muy particular de mi querida escuela. ¿Quién tenía razón? Realmente ese no era el punto, sin embargo, se notó a la directora un poco consternada, molesta. Me di cuenta de que no estaba contrariada por pensar que los maestros peleaban, tampoco porque pensara que alguno de los dos estaba mal, simplemente era porque no podía controlar la conversación y el actuar de mis rebeldes compañeros. Me dio risa, la situación finalmente culminó y se pasó a otro tema.

A todo esto, solo pensé en la programación, aquella manera en la que fuimos educados y controlados. Esta forma jamás fue cuestionada, porque funcionó. Y bien ¿funcionó? Un adulto queriendo controlar a otro, eso fue lo que observé en nuestra reunión y luego leemos que el pensamiento crítico se desarrolla por medio del dialogo, del debate, de la apertura a conocer otros puntos de vista y fundamentos.

Me cuestioné sobre si en verdad queremos que nuestros estudiantes tengan pensamiento crítico o solo queremos que funcionen como nosotros, por medio del control, la subordinación.

Cuando se entra a un aula, donde el docente permite el pensamiento crítico, habrá ciertas particularidades de cuestionamientos, retos, e incluso interrupciones hacia lo que dice el mismo maestro, porque sus estudiantes quieren pruebas de aquello que se les enseña, algo que les haga entrar en el desarrollo cognitivo, haciéndolos romper sus esquemas y asimilando nueva información para acomodarla donde la necesiten de manera cerebral. Sin embargo, esto no sucederá si los nuevos conocimientos no son lo suficientemente buenos para que el alumno no los derrumbe.

Ocurre lo mismo con los adultos, y es que hay que tener fundamentos para lograr que rompamos esos esquemas que tenemos en nuestro ser, son parte de nuestra crianza, patrones, roles de conducta y hábitos. Pero si seguimos comportándonos de manera controladora, y no estratégica, jamás lograremos que los estudiantes desarrollen este tipo de pensamiento, al igual que nosotros, necesitan más que un castigo para romper un patrón de conducta que no nos gusta. Y no estamos exentos al cambio, pero si a lo que antiguamente nos hacía cambiar. Ahora, tanto nosotros como nuestros alumnos, necesitamos algo que nos convenza, y esto solo se logrará, si no nos quedamos callados, si dialogamos, si debatimos. 

¿Qué hay más fundamental que el diálogo para desarrollar un pensamiento crítico?

S.L.

jueves, 27 de julio de 2023

¿Realidad?

 Que interesante se han puesto las redes sociales en estos días, personas sin hijos, padres de familia, políticos, docentes, y todos se han subido al tren del “análisis exhaustivo” de los libros de textos gratuitos para educación primaria. Las opiniones han sido vastas, entre que las palabras mal escritas, que los contenidos no son acordes a los fines educativos, se quieren adoctrinar a los niños, entre otras tantas que pueden leerse en comentarios de diversos personajes de la web.

Que buen circo hacemos, como parte de ello, como si fuera un pecado mortal el cambio, de lo que sea, bueno o malo. Es mejor estarnos quietos, sin movernos, en el conformismo de lo que los editores intelectuales hicieron por nosotros hace unos años, o peor aún querer volver a los libros de hace veinte años, porque eran “más bonitos” o “una maravilla” que, si eran o no, ya no viene al caso.

Recuerdo los libros con los que me enseñaban a mí, y sí, vaya que eran bonitos, pero ni remotamente serían acordes para las generaciones de ahora.

A veces, nuestra realidad va cambiando y nos hacemos tan de la vista gorda, que no queremos aceptarlo, nos quedamos atrás como aquellos viejos que se molestaban porque había Darks, emos, punks, entre otras culturas urbanas, y mi generación fue feliz en esos tiempos. Ahora la realidad es otra, y lo que vemos que se nos hace extraño, eso es lo que es, no hay otra, ni si quiera la ficticia que quisiéramos, perfecta donde los adolescentes y niños hacen lo que creemos que fue bueno en nuestros tiempos, el miedo a lo desconocido, siempre ha sido nuestro talón de Aquiles.

Se dice que se quiere adoctrinar, pero si existen docentes que revisaron los libros en digital pueden ver que cada tema es flexible, lo suficiente como para que los alumnos construyan su propio criterio, criterio que será formado de acuerdo a su contexto. Nos asustamos al ver plasmadas las diferentes formas del mundo, pero no queremos ver lo que está a nuestro alrededor, con las preferencias de nuestros seres cercanos, vecinos y amigos, que nuestros niños ven a diario, y ahora plasmar esa realidad en un libro “no es de Dios”. <El contenido de los proyectos y programas educativos que contemplen las realidades y contextos, regionales y locales>, este es un extracto de nuestra constitución, artículo 3°, que no se nos olvide. No queramos imaginarnos lo que no es.

He comprendido, como docente, las opiniones de padres de familia, pues ellos no tienen los libros a la mano, pero que hay de los docentes, que sin más se lanzan a opinar, porque no hay otra manera de decirle a lo que hacen, contra algo que no conocen, lo mínimo sería analizar y luego con fundamentos argumentar su pensamiento. Le pedimos a los niños y adolescentes que distingan entre opiniones y argumentos cuando parece que no logramos ni nosotros distinguir entre una y otra.

Nuestros padres de familia están conflictuados, ven a los docentes y sus opiniones y no les queda más que confiar en lo que decimos, es por esto que se manifiestan inconformes, aun, cuando no han visto un libro de texto.

Se ha visto una hoja de un libro donde se escribe una palabra con la letra e, donde debería esta la o. Foto tomada por un individuo que ha sabido manejar a miles de personas, que, sin darse a la tarea de investigar cómo, para qué, y dónde fue escrita, lanzan sus opiniones sin conocimiento. Es triste ver cómo funciona la vida en la actualidad. La educación es para la paz, no para el conflicto, pero que se puede esperar de un profesionista que en vez de investigar quiere causar polémica ante un acto de valentía de sus mismos colegas.

Somos docentes, lo mínimo que se espera es la tolerancia, pero nos puede más una letra, ¡una letra! Que las ganas de educar a nuestros niños y adolescentes en la perspectiva de género, el pensamiento crítico, fuera de los fanatismos y prejuicios, educar para la paz, ¿cuál paz? Si nosotros no ponemos el ejemplo.

Y nos ponemos detrás de la RAE, repitiéndonos una y otra vez que un lenguaje con letras que no se usaban en nuestros tiempos está en contra de todo lo que conocemos y bla, bla bla, una aberración. Con respecto a ello, encontré lo siguiente:

Usuario x "¿Cómo me puedo referir a una persona no binaria?". La RAE contestó: "Le recomendamos que pregunte a dicha persona cómo desea ser tratada".

No hay mejor respuesta que esta, respeto, y solamente eso. No le tengamos miedo.

Hace muchos años la vida era diferente, ahora lo es también, pero con nuevos aspectos que hay que comprender, no nos quita nada el ser tolerantes y respetuosos, ante las nuevas generaciones, no le queramos otorgar la culpa a los libros de texto de algo que es nuestra realidad y nos hemos negado a mirar, es lo que es, no va a cambiar porque los libros estén a favor o no.

Los nuevos libros no son perfectos, pero es algo por donde empezar, me gustaría ver a más personas, docentes, seres humanos, que le apuesten a su lado profesional, involucrarse más en los beneficios y luego en propuestas para la mejora, fundamentos, argumentos, en vez de tanta opinión sin pies ni cabeza, porque francamente, dan mucho que desear y, sobre todo, quedan a deber bastante…

viernes, 25 de enero de 2019

Consejos Técnicos, una oportunidad de aprendizaje.

Que complicados son los consejos tecnicos escolares, es una texto largo, notas aquí, notas allá, llenado aquí, llenado allá, y aun así me gustan tanto. Y no me malinterpreten no es por ese trabajo exagerado, es por escuchar a mis compañeros hablar. Y es que no saben cuanta sabiduría hay en cada uno de ellos, les aseguro que todos tenemos dudas pero aún así hablan, tratando de ser prudentes, tranquilos, con una calma sincera.

Pero al hablar, derrochan inteligencia y sabrá Dios si se den cuenta, si escuchen sus palabras al decirlas, si crean que en verdad tienen razón, sabrá Dios. Lo que si sé es que esos Consejos Técnicos dan mucho que desear pero no en el momento en que cada docente comparte sus ideas, estrategias y su sentir.

Y es que para una mente joven, deseosa de aprender, el escuchar a cada uno es tan satisfactorio. El comprender cada forma de pensar y razonarlo desde la perspectiva de una docente de primero y luego desde la de uno de sexto, eso es verdaderamente facinante. Si ellos supieran todo lo que aprende una mente como la mía, compartirían con más emoción.

Por eso los Consejos Técnicos encantan, y encantan solo a las personas que observan, analizan, dejan hablar, porque su mente ya la conocen bien, interesa más la experiencia de otros en esos momentos y es por eso que no a todos les gustan, pero al disfrutarlos así cambia la forma de pensar en tantas cosas que el sueño se va.

Agradezco los CTE y más aún, agradezco tener compañeros así de honestos e inteligentes, y que me permitan trabajar junto a ellos. 

jueves, 17 de enero de 2019

La idea de la OCDE "La reforma educativa"

Hace unos días un grupo de docentes, entre ellos su servidora, estudiantes de una maestría, se embarcaron en una lectura muy interesante que tenía como título <Acuerdo de cooperación México-OCDE para mejorar la calidad de la educación de las escuelas mexicanas> el cual fue de lo más interesante sobre todo porque no tenían idea de lo que trataba en realidad. Contextualizando, hablamos de docentes que imparten en nivel primaria, preescolar, preparatoria e incluso licenciaturas, por lo cual tienen un gran conocimiento sobre la Reforma Educativa cómo se lleva a cabo en la actualidad, y la “cancelación” de la misma en el próximo ciclo escolar.

Y fue encantador todo esto que acabo de mencionar porque al momento de leer este acuerdo desarrollado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) en el año 2010, un año antes de que la reforma educativa entrara en vigor como tal, cabe mencionar, llegaron memorias tan vívidas de la insatisfacción de que a un presidente “inculto” se le hubiera ocurrido realizar reconstrucciones en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y que haya elegido la palabra Calidad como parte fundamental de la educación actual, y más aún que haya contemplado la posibilidad de mover los hilos de todos los docentes de México al llevar a cabo una evaluación educativa para mantener al margen a todos aquellos que no daban el ancho como maestros frente a grupo.

Después de leer los quince acuerdos que propone la OCDE, la forma en como los describe tal cual hace que la situación cambie tan rápidamente como pasará a continuación:

Primer acuerdo, Enseñanza eficaz: porque no se podía pensar en calidad si no había eficacia dentro del aula.

Atraer mejores candidatos docentes: por muchos años las normales reinaban y no daban pie a más profesionistas que podían o tal vez no, mejorar la calidad educativa a nivel nacional, y es que en esta parte es un debate total ya que anteriormente la educación no tenía innovaciones y fue una estrategia para que todas las normales mejoraran la calidad de docentes que daban al sistema educativo o que se dedicaran a otra cosa.

Fortalecer la formación inicial docente, con tutorías, porque no todos los docentes con el simple hecho de salir de una normal sabían cómo solucionar un problema en el aula, cómo apoyar a sus alumnos en sus dificultades, etc. parte entonces de una formación continua.

Mejorar la evaluación inicial docente con exámenes y proyectos que puedan demostrar sus habilidades como docentes.

Abrir todas las plazas a concurso, absolutamente, ya que al tener una mafia de herencias, ayudas, “palancas”, muchas plazas se daban a quienes no las merecían y este era un cambio que debía ser definitivo.

Crear periodos de inducción y prueba, porque no solo con pasar el primer examen quería decir que había un conocimiento absoluto y es importante seguir aprendiendo y demostrando que sé es un docente competente, y si no, dedicarse a otra cosa.

Mejorar el desarrollo profesional: y aunque no nos guste la evaluación “despertaba” a los docentes que ya hacían todo de manera monótona, tan era así que ni siquiera sabían cómo hacer un diagnóstico, entonces la mejora de los profesionales de la educación conlleva a; uno, ser autónomo y mejorar constantemente o dos, ser obligado por las autoridades del sistema educativo. Esperemos que ya posteriormente sea el uno.

Evaluar para ayudar a mejorar, y no para el miedo, hablamos de evaluaciones a alumnos para saber en qué se está fallando, cómo se puede mejorar, y dejar de maquillar resultados que nos hacen quedarnos en el mismo punto.

Definir un liderazgo escolar eficaz y Profesionalizar la formación y el nombramiento de directores: y sí, estos dos puntos tienen que ver con los directores, supervisores, etc. porque pasa el tiempo y sigue habiendo directores que se convierten en tiranos, que son jefes y no son líderes en realidad, es entonces que la escuela no funciona, porque mantiene a su colectivo docente en estrés constante y no hay que olvidar que es distinto ser docente a ser directivo, por ello se necesitaba definir los rasgos de un director eficiente y mostrarlos a cada uno de ellos y poder avanzar.

Construir capacidad de liderazgo instruccional en las escuelas y entre ellas: compartir, esa es la palabra mágica, y es que compartir estrategias entre otras escuelas había sido imposible, y sí compartir entre dos o tres docentes era enriquecedor era muy lógico que entre escuelas con contextos distintos, con formas de ver distintas sería doblemente satisfactorio y beneficioso.

Incrementar la autonomía escolar: la necesidad de ser parte del contexto, de no ser tan lineal y cerrado que no se pueda comprender lo que sucede alrededor. Esa parte tan innegablemente importante faltaba como punto clave para el logro de la calidad educativa.

Garantizar el financiamiento para todas las escuelas: y como siempre, el obstáculo más grande a nivel nacional, el dinero, las necesidades de las escuelas son tan grandes, tan incontables, y no quiere decir que no puedan abastecerse, pero es más fácil ignorar la situación, evitar el cambio y si hay algo cierto aquí es que mientras falten salones, agua y material educativo jamás existirán las mismas posibilidades de aprender para todos los niños. No obstante, algo que es igual de cierto que lo anterior y es que los niños que quieren aprender y los docentes que en realidad quieren enseñar, siempre encontrarán la manera de hacerlo.

Fortalecer la participación social: formar consejos escolares, momentos que sirven para que cada docente comparta estrategias, acciones, etc. que ayuden a la mejora de la práctica de sus compañeros, excelente estrategia para lograr un dialogo entre compañeros y directivos.

Y por último, Crear un Comité de Trabajo para la Implementación: que no es nada más que ver quienes llevaran a cabo estos 14 acuerdos anteriores, pero para ello, se ocuparían diferentes niveles que puedan dar su punto de vista acerca de cada acuerdo y contextualizarlo en México y sus estados.

Después de haber rescatado, analizado y digerido cada acuerdo descrito por la OCDE y ver como se llevó a cabo empezando por pequeñas partes en el 2011, trabajando con prueba y error hasta llegar al Nuevo modelo educativo 2018, con todos los quince acuerdos ya escritos y firmados,  no queda más que admitir tres cosas, la primera ¿Cómo pudimos pensar que todo esto tan bien pensado, analizado, reformado y especificado fue idea del presidente en turno? Dos, al ser un país que necesitó de que la organización para la cooperación y el desarrollo económicos redactara una serie de consejos para mejorar la calidad educativa y por tanto mejorara la economía ¿cómo es posible que se vaya a derogar? Y tres, miles de docentes como nosotros siguen pensando que todo fue una idea sin fundamentos y que es mejor eliminarla, mientras que la realidad es que vamos nuevamente para atrás si no se realiza una muy bien pensada propuesta educativa tomando en cuenta los quince aspectos antes mencionados, obviamente, esperando algo mejor que el modelo 2018.

Bibliografía

OCDE. (2010). Acuerdo de cooperación México-OCDE para mejorar la calidad de la educación de las escuelas mexicanas. México.
SEP. (2011). Plan de estudios. México.

SEP. (2018). Aprendizajes Clave. México: SEP.