Hace
unos días un grupo de docentes, entre ellos su servidora, estudiantes de una
maestría, se embarcaron en una lectura muy interesante que tenía como título <Acuerdo
de cooperación México-OCDE para mejorar la calidad de la educación de las escuelas
mexicanas> el cual fue de lo más interesante sobre todo porque no tenían
idea de lo que trataba en realidad. Contextualizando, hablamos de docentes que
imparten en nivel primaria, preescolar, preparatoria e incluso licenciaturas,
por lo cual tienen un gran conocimiento sobre la Reforma Educativa cómo se lleva
a cabo en la actualidad, y la “cancelación” de la misma en el próximo ciclo
escolar.
Y
fue encantador todo esto que acabo de mencionar porque al momento de leer este
acuerdo desarrollado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económicos) en el año 2010, un año antes de que la reforma educativa
entrara en vigor como tal, cabe mencionar, llegaron memorias tan vívidas de la
insatisfacción de que a un presidente “inculto” se le hubiera ocurrido realizar
reconstrucciones en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y
que haya elegido la palabra Calidad como parte fundamental de la educación
actual, y más aún que haya contemplado la posibilidad de mover los hilos de
todos los docentes de México al llevar a cabo una evaluación educativa para
mantener al margen a todos aquellos que no daban el ancho como maestros frente
a grupo.
Después
de leer los quince acuerdos que propone la OCDE, la forma en como los describe
tal cual hace que la situación cambie tan rápidamente como pasará a
continuación:
Primer
acuerdo, Enseñanza eficaz: porque no se podía pensar en calidad si no había
eficacia dentro del aula.
Atraer
mejores candidatos docentes: por muchos años las normales reinaban y no daban
pie a más profesionistas que podían o tal vez no, mejorar la calidad educativa
a nivel nacional, y es que en esta parte es un debate total ya que
anteriormente la educación no tenía innovaciones y fue una estrategia para que
todas las normales mejoraran la calidad de docentes que daban al sistema
educativo o que se dedicaran a otra cosa.
Fortalecer
la formación inicial docente, con tutorías, porque no todos los docentes con el
simple hecho de salir de una normal sabían cómo solucionar un problema en el
aula, cómo apoyar a sus alumnos en sus dificultades, etc. parte entonces de una
formación continua.
Mejorar
la evaluación inicial docente con exámenes y proyectos que puedan demostrar sus
habilidades como docentes.
Abrir
todas las plazas a concurso, absolutamente, ya que al tener una mafia de
herencias, ayudas, “palancas”, muchas plazas se daban a quienes no las merecían
y este era un cambio que debía ser definitivo.
Crear
periodos de inducción y prueba, porque no solo con pasar el primer examen quería
decir que había un conocimiento absoluto y es importante seguir aprendiendo y
demostrando que sé es un docente competente, y si no, dedicarse a otra cosa.
Mejorar
el desarrollo profesional: y aunque no nos guste la evaluación “despertaba” a
los docentes que ya hacían todo de manera monótona, tan era así que ni siquiera
sabían cómo hacer un diagnóstico, entonces la mejora de los profesionales de la
educación conlleva a; uno, ser autónomo y mejorar constantemente o dos, ser
obligado por las autoridades del sistema educativo. Esperemos que ya posteriormente
sea el uno.
Evaluar
para ayudar a mejorar, y no para el miedo, hablamos de evaluaciones a alumnos
para saber en qué se está fallando, cómo se puede mejorar, y dejar de maquillar
resultados que nos hacen quedarnos en el mismo punto.
Definir
un liderazgo escolar eficaz y Profesionalizar la formación y el nombramiento de
directores: y sí, estos dos puntos tienen que ver con los directores, supervisores,
etc. porque pasa el tiempo y sigue habiendo directores que se convierten en
tiranos, que son jefes y no son líderes en realidad, es entonces que la escuela
no funciona, porque mantiene a su colectivo docente en estrés constante y no
hay que olvidar que es distinto ser docente a ser directivo, por ello se
necesitaba definir los rasgos de un director eficiente y mostrarlos a cada uno
de ellos y poder avanzar.
Construir
capacidad de liderazgo instruccional en las escuelas y entre ellas: compartir,
esa es la palabra mágica, y es que compartir estrategias entre otras escuelas había
sido imposible, y sí compartir entre dos o tres docentes era enriquecedor era
muy lógico que entre escuelas con contextos distintos, con formas de ver
distintas sería doblemente satisfactorio y beneficioso.
Incrementar
la autonomía escolar: la necesidad de ser parte del contexto, de no ser tan
lineal y cerrado que no se pueda comprender lo que sucede alrededor. Esa parte
tan innegablemente importante faltaba como punto clave para el logro de la
calidad educativa.
Garantizar
el financiamiento para todas las escuelas: y como siempre, el obstáculo más
grande a nivel nacional, el dinero, las necesidades de las escuelas son tan
grandes, tan incontables, y no quiere decir que no puedan abastecerse, pero es
más fácil ignorar la situación, evitar el cambio y si hay algo cierto aquí es
que mientras falten salones, agua y material educativo jamás existirán las mismas
posibilidades de aprender para todos los niños. No obstante, algo que es igual
de cierto que lo anterior y es que los niños que quieren aprender y los
docentes que en realidad quieren enseñar, siempre encontrarán la manera de
hacerlo.
Fortalecer
la participación social: formar consejos escolares, momentos que sirven para
que cada docente comparta estrategias, acciones, etc. que ayuden a la mejora de
la práctica de sus compañeros, excelente estrategia para lograr un dialogo
entre compañeros y directivos.
Y
por último, Crear un Comité de Trabajo para la Implementación: que no es nada
más que ver quienes llevaran a cabo estos 14 acuerdos anteriores, pero para ello,
se ocuparían diferentes niveles que puedan dar su punto de vista acerca de cada
acuerdo y contextualizarlo en México y sus estados.
Después
de haber rescatado, analizado y digerido cada acuerdo descrito por la OCDE y
ver como se llevó a cabo empezando por pequeñas partes en el 2011, trabajando
con prueba y error hasta llegar al Nuevo modelo educativo 2018, con todos los
quince acuerdos ya escritos y firmados, no queda más que admitir tres cosas, la
primera ¿Cómo pudimos pensar que todo esto tan bien pensado, analizado,
reformado y especificado fue idea del presidente en turno? Dos, al ser un país que
necesitó de que la organización para la cooperación y el desarrollo económicos redactara
una serie de consejos para mejorar la calidad educativa y por tanto mejorara la
economía ¿cómo es posible que se vaya a derogar? Y tres, miles de docentes como
nosotros siguen pensando que todo fue una idea sin fundamentos y que es mejor
eliminarla, mientras que la realidad es que vamos nuevamente para atrás si no
se realiza una muy bien pensada propuesta educativa tomando en cuenta los
quince aspectos antes mencionados, obviamente, esperando algo mejor que el
modelo 2018.
Bibliografía
OCDE. (2010). Acuerdo de cooperación
México-OCDE para mejorar la calidad de la educación de las escuelas mexicanas.
México.
SEP.
(2011). Plan de estudios. México.
SEP.
(2018). Aprendizajes Clave. México: SEP.
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