Deberíamos educar de
otra manera, sí, de otra muy diferente.
Fui estudiante en una
escuela normal durante 4 años, ahí aprendí teoría, análisis, historia, entre
otras cosas que hicieron que mi forma de pensar cambiara. Las escuelas Normales
se dedican a eso, a formar formadores, es por eso que buscan la manera para que
una persona, como yo, que quería ser docente se acercara a las escuelas y viera
realmente lo que es la educación, por medio de observaciones y entrevistas,
pero lo que realmente te muestra la educación es la práctica, cuando llegó mi
momento, el servicio, fue diferente, ahí comencé a comprender que tenía niños
totalmente diferentes, cada uno con una necesidad y que así sería siempre. Cada
vez que tuviera un grupo sería volver a empezar.
Ahora que ya tengo mi
trabajo, que ya no hay un docente conmigo, que sé cómo es la realidad, pienso
diferente, llego a la escuela y hago todo lo posible para que mis alumnos aprendan,
construyan, trabajen. Pero primero me di cuenta que tenía que hacer que
vivieran. La felicidad es vivir con lo que tienen y con lo que pueden llegar a
hacer y ser.
Hay que educar de otra
manera, enseñándolos a vivir, a explorar, a conocer antes de construir o ser críticos.
Me enamoré de mi profesión desde el momento en que entré a ese salón, y no es
que ya estuviera enamorada sino que todavía no era una profesionista. Amé cada
parte de lo que es ser docente desde que vi que cada uno de mis alumnos tenía
distintas necesidades, que la mayoría venia de familias disfuncionales, que sus
dificultades eran grandes y que no tenían quien los apoyara, ellos creían que
era imposible.
Fue entonces que pensé,
necesito hablar con ellos de la vida, para qué les servían todos los
aprendizajes, comencé a mostrarles la educación de otra forma, como en realidad
debe ser. Que difícil fue, para ellos y para mí, entender que lo anterior no
era malo pero tampoco bueno, y que ahora era por ellos y no por sus mamás, su calificación
u otra cosa.
Estoy aprendiendo cada
día con ellos, yo no enseño nada, ellos me enseñan a mí, a ser paciente,
tolerante a vivir, a ser responsable, tener enfoque, porque eso es lo que ellos
tienen. Y me apasiona, pues aunque ya salí de la Normal, sigo aprendiendo y
construyendo con ellos.
Ver sus caras cuando
hacen sus trabajos y me los presentan dando todo lo que pueden dar, eso para mí
es satisfacción, es felicidad. Y eso, esos momentos que pasó con ellos apoyándolos,
observando cómo se exigen mutuamente y me exigen a mí, eso, específicamente es
educar…