jueves, 30 de julio de 2015

Una propuesta de educación

LA PRAXIS VÁLIDA EL CONOCIMIENTO.
Escrito por: Patricia Susana Lemus Cortés 

Introducción.
Éste escrito trata de la situación verdadera que se vive en el sistema educativo, desde las aulas y lo que un alumno llega a pensar por la forma en como lo educan.
La temática se maneja a manera de cuento y con él se pretende mostrar una forma distinta de la educación, el cómo deberían de ser las cosas para mejorarla, identificando como tema central “la praxis válida el conocimiento” lo cual se irá desarrollando y explicando por el personaje principal, Juan un alumno de sexto de primaria que vive su aprendizaje a cuenta gota y que exige una mejor educación para él y sus compañeros.

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Juan era un niño muy ocurrente, de esos que por más que le pedía su mamá que se estuviese quieto nunca lo hacía, siempre quería ver como crecían las flores, o como comía su perro, la manera en que sus filosos dientes tronaban las croquetas le era fascinante, después de ahí comenzaba a pensar porque los perros vivían menos que los humanos, ¿será su comida? ¿O su forma de correr? Es que los perros son veloces y por ello desgastan sus energías más rápidamente. Veía a su padre, él llegaba cansado del trabajo a recostarse en el sofá, muchas horas de trabajo le agotaban por completo y era ese descanso por el que lograba vivir más que Spike su perro, bueno, cuando menos era ese el pensamiento de Juan.
Era lunes, día de escuela, y después de observar bien una flor que apenas estaba abriendo sus pétalos, escuchó la voz de su madre: ¡Juan, entra a la casa por tu almuerzo porque ya nos vamos a la escuela! Entró corriendo, la escuela era algo divertido desde su perspectiva más el estudio no era para él la mejor forma de aprender, pero era algo obvio, a los 11 años, no a cualquiera le gusta estudiar.
Entró por su desayuno y su madre lo acompañó hasta la escuela, le habían mandado llamar, y era tan difícil para él no sentirse mal durante el camino pues su madre iba regañándolo, ¡Si me dicen quejas de ti, ya verás! ¡Te olvidas de salir en una semana! Decía su madre mientras él sólo miraba hacia el suelo. Llegaron a la escuela y juntos entraron a la dirección y efectivamente la atención era que Juan se la pasaba “divagando” según las palabras del propio docente, por lo que la directora había optado por hablar con la madre para que pusiera fin a estas distracciones del alumno, ¡Se la pasa divagando y además cuando le pido que ponga atención después de varios minutos empieza a hacerme preguntas de lo que sucede en el jardín! ¡Me saca de quicio! Comentaba el docente con una desesperación que trataba de controlar y disimular frente a la madre de Juan.
-Pasa al salón. Le dijo la directora a Juan, moviendo la cabeza de un lado a otro.
Juan sólo pensaba: ¿Cuál es el propósito de la educación? No lo sé, es que cada vez que llaman a mi mamá es para quejarse de mí y yo cada vez aprendo más, sobre todo con los experimentos de Ciencias, ¡Me encantan! ¿Y si sólo estudio la primaria? Qué más da, aprendo más cuando estoy en mi casa, en el jardín o en la carpintería de mi tío José, él me enseña a lijar, a cómo hacer una mesa de madera, no me dice cómo hacerla, me deja hacerla.
Y de pronto una idea vino a su cabeza: ¡Claro! Eso es. Aprendo más con mi tío José porque él me deja hacer las cosas, y aquí solo me quieren escribiendo, copiando y contestando exámenes. ¡Bah! Qué más da.
Juan entro al salón todavía deslumbrado por las ideas en su cabeza que fueron interrumpidas por la voz de su profesor quien entro disgustado, al parecer el asalto de desesperación en la dirección con la madre de Juan fue contraproducente y sólo ganó un regaño de su directora.
-El sistema educativo ha cambiado niños, ahora se necesita que los alumnos, sobre todo los de sexto grado sean ciudadanos que transformen México, que den algo de economía al país. Pero cómo si no hacen caso, es a mí a quien tienen que obedecer para poder mejorar México. Y cómo lo lograrán si en cada examen que les hago sacan 6 o 7, ¿qué no ponen atención a las clases? No puede ser, miren niños podrá cambiar todo el sistema educativo pero yo no. -Expresaba el docente.
Juan lo miró y sin más ni más volteo su mirada a la ventana del aula y observaba un niño con un libro llorando porque no podía aprenderse de memoria un párrafo de historia que la maestra de quinto grado le había pedido recitara para poder pasar de grado, pues había reprobado 2 exámenes ya. Pero Juan no lo podía entender, es que en el año anterior la maestra Martha le había dado clases a sus compañeros y él siempre tenía un 10.
-¡Ah! Pero ella era divertida, por eso se cambió de escuela, creo que no le gustaba la gente de aquí, ella siempre decía que si no nos divertíamos con el conocimiento, nunca aprenderíamos, además ella nunca nos aplicó un examen. ¿Cómo nos calificaba? Mm no sé, pero que extraño está esto de la escuela, debería de haber como una ley que haga que todos los profes sean como la maestra Martha y no como mi profesor ni como la maestra de quinto grado.- Pensaba Juan mientras miraba a su compañero desesperarse más y más.
Toda la clase se terminó mientras que Juan estaba en “las nubes” como diría su madre, pero en realidad él estaba intrigado, curioso, ¿cómo se maneja esto de la enseñanza a los niños como yo? Pensaba y pensaba. Así que en cuanto llegó y aprovechando el internet de su casa y la computadora de su hermana, se metió a su cuarto y comenzó a investigar, después de dos horas en esta tarea, lo que encontró le pareció evidentemente extraño, se supone que había una nueva reforma educativa, en donde la mayoría de las calificaciones se daban dependiendo de los trabajos, pero ¿cuáles trabajos? Si él lo único que hacía era memorizar tablas de multiplicar, responder exámenes y escuchar a su profe dar un tema tras otro, ¿cuáles eran esos trabajos? Y además se encontró con un tal John Dewey, que para él fue tan difícil de entender que mejor lo dejo de lado al principio pero como siempre, su curiosidad lo mando a investigar más, y comenzó a ver video en YouTube que le contaba de la historia de este filósofo, palabra que también tuvo que investigar pues no sabía que era eso. 
Resultó ser que filosofía era la ciencia que estudiaba todo lo que existe y que un filósofo se dedicaba naturalmente a esto. Y que Dewey era también maestro en alguna universidad, cuando estaba vivo ¡claro! Pero lo importante era lo que decía: “Hay que comprobar el conocimiento por medio de la acción” ¡y se supone que se hace! Pensó Juan, pero no era así, y por más que daba vuelta en su cabeza cada clase que había pasado no encontraba nada de estas cosas, excepto con la maestra Martha.
– ¡Pero claro! La maestra Martha decía que había que divertirnos cuando para aprendernos las capitales y países nos pidió que no memorizáramos porque era aburrido y en vez de eso nos puso a jugar aquel juego en el que yo tenía que adivinar en donde estaba mi compañero para que no se hundiera.  O cuando para saber que eran los adjetivos nos hizo correr por toda la escuela en busca de unos papelitos de colores y con las palabras escritas en cada papel escribimos un cuento describiendo a los personajes. Eso lo recuerdo bien, me pueden hacer un examen de los adjetivos, eso sí-. Hablaba en voz alta Juan, como razonando.
-Con razón este tal filosofo decía que había que hacer trabajos manuales, ¡pues claro!, yo aprendo más cuando me ponen a hacer algo así, como lo hacía la maestra Martha, no estar sentado todo el día escuchando barbaridades o copiando lo del pizarrón, y es que el profesor piensa que porque pone su bello proyector es divertida su clase, ¡pues si lo único que hace es enseñarnos el libro en grande!
Juan no podía comprender cómo era que cada profesor hacía lo que quería y que además se enojaba cuando él no ponía atención. Juan se había enamorado de las palabras de Dewey y con ello pensaba que para lograr lo que el docente había dicho cuando entró enojado a clase se necesitaba la práctica de lo que estaba enseñando, y para ello también se ocupaban 12 aspectos, era extraño pero parecían más bien mandamientos de la educación, decía bien claro el Plan de estudios de la nueva reforma Centrar la atención en los estudiantes y sus procesos de aprendizaje, pero pues cuando menos su profesor no lo hacía. Después venia Planificar para potenciar el aprendizaje y esto Juan lo entendía como, hacer un plan por profesor en casa donde motiven a aprender a los alumnos, lo que tampoco hacia su profesor. Generar ambientes de aprendizaje, o sea no gritar por ejemplo, pensaba Juan. Trabajar en colaboración para construir el aprendizaje, pero cómo si a su maestro no le gustaba que trabajaran en equipos, se ponía con los nervios de punta cuando en el libro decía algo así, Poner énfasis en el desarrollo de competencias, el logro de los estándares curriculares y los aprendizajes esperados, en eso se confundió un poco, había tanto que aprender pero poco que enseñar, eso lo desanimó, Usar materiales educativos para favorecer el aprendizaje, pero ¿cuáles? ¿El libro será un material educativo que favorece mi aprendizaje? ¡No claro que no! Cuando menos a él no se lo parecía. Evaluar para aprender, esto estaba divertido desde su perspectiva, según lo que había leído evaluar era como calificar, algo así, el caso es que se tenía que hacer una evaluación que ayudara a aprender, pero odiaba tanto los exámenes que no podía comprender en que forma podría ser evaluación para aprender.
Favorecer la inclusión para atender a la diversidad, lo cual tampoco se hacía, nadie quería juntar a Tania, porque era una niña rica y aunque era buena onda hasta él le pensaba al momento de hablarle pues empezaban a decirle cosas a él también así que mejor la evitaba.  Incorporar temas de relevancia social, -pues esto menos- pensó Juan, -porque aquí a cada rato se escuchan inundaciones y esas cosas, pero el profesor cuando hubo temas parecidos sólo habló de los terremotos, ¡y a nosotros que nos interesan! Porque no mejor habló de las inundaciones y es más nos hubiera puesto algún simulacro ahí entrarían las palabras sabias de Dewey-  siguió pensando. Renovar el pacto entre el estudiante, el docente, la familia y la escuela, este principio lo tiró de la cama, -¡para lo único que sirve este renglón en mi escuela es para mandarle a hablar a mi madre cada vez que el profesor me aburre y mejor observo el jardín o salgo a hacer algo más interesante!-
Juan aquella noche durmió poco, pensando que como era posible, teniendo tantas formas de llevar a cabo la educación deciden llevarla por otro lado que no es, y que tal esos elementos que colaboran para la formación de cada uno de nosotros como personas, llamados principios pedagógicos.
Se quedó dormido llegada la media noche y por la mañana era sábado así que durmió hasta tarde, aunque hubiera dormido más sino fuera por su alta curiosidad. Cuando abrió sus ojos se levantó de un salto y bajo a desayunar después subió de nuevo a su cuarto y como le había gustado la idea de Dewey, buscó otros filósofos que hablaran de la educación.
Después de otras dos horas se percató de varias ideas, unas les gustaron y otras no tanto, entonces aunque no le gustaba mucho escribir, decidió hacerle una carta a su directora en ella se leía lo siguiente:
Querida directora, soy Juan el alumno del profesor Ramón de sexto grado, ya se que no soy muy de su agrado por todas las veces que me ha mandado a la dirección mi profesor, pero créame, se me ha ocurrido una idea muy grande y no quise dejarla pasar. Ayer estuve leyendo su plan de estudios, si sabía que había ¿no? espero que sí. Pero, créame que no parece, resulta que hay 12 principios pedagógicos y según investigué son las condiciones que se necesitan para llevar a cabo el currículo. Y estas ayudan a que haya una calidad educativa, en pocas palabras que nos gusté estudiar. El profe la otra vez llegó enojado diciendo que se necesitaba no sé cuántas cosas, créame directora necesitamos que nos ayuden a aprender, ser, hacer y conocer, para lograr en nosotros ciudadanos que aporten a la economía, a la sociedad, y mire que la sociedad más bien nos aporta a nosotros, por eso se necesita que comprendan que deben de formar ciudadanos que aprecien y practiquen los derechos humanos, la paz, la responsabilidad, el respeto, la justicia, la honestidad y la legalidad, lo que si logran en nosotros lo lograran en la sociedad, porque ya saben, estamos inmersos en ella y somos parte de ella, así como yo soy parte de mi familia.
Pero usted ya sabe eso, ahora lo que yo le quiero comentar es que para aprender,  cualquier conocimiento debe pasar por todo los sentidos, ¡directora! No nos sirve de nada escribir sin parar o escuchar al docente, eso sólo contribuye al oído, ¿y el tacto? ¿Y los demás sentidos qué? John Locke lo dijo, yo sólo quiero que sepa que en verdad es necesario esto para nosotros, además Jean-Jacques Rousseau dice que nosotros somos el centro de aprendizaje y sus principios también lo dicen. Deberían tomarlo en cuenta. Y a  Emmanuel Kant, ¿lo conoce? Es un filósofo alemán, que dice que observar los fenómenos es parte de la enseñanza y aprendizaje, ¿ahora entiende porque me gusta tanto ver lo que sucede en el jardín? así yo aprendo, ¡he aprendido más que en la clase de ciencias! Así que debería tomarlo en cuenta.
Me parece que la escuela de la cual es usted líder sólo piensa en los exámenes, he escuchado que es porque se los piden y porque si está algo mal en nosotros los perjudicados son ustedes, pero ¿cómo no va a salir nada mal? Si no aprendemos nada, bueno, es más, lo que aprendí hoy mañana ya se me olvido, ¿sabe lo que es un aprendizaje significativo? es la construcción del propio aprendizaje, y le aseguro que ni yo ni mis compañeros lo hemos hecho, no me equivocaría, hace falta que se dediquen más a enseñar que calificar, porque ¿qué califican? Si no hay nada.
Directora, no pretendo ofenderla con mis palabras, pero, quisiera haberle presentado a Dewey, considero que es un hombre que aportó mucho, lástima que no lo tome en cuenta mi profesor para sus clases. Pero le voy a platicar como debería de ser la educación, espero que no mande a llamar a mi mamá después de esto.
Debe haber una unidad entre la teoría, o sea lo que nos dicen los libros, y la práctica, esa unidad es el propio quehacer intelectual de cada uno de nosotros como alumnos. Escuché por todo el plan de estudios que tienen en educación la palabra democracia, y la democracia es libertad dice Dewey por lo que me parece que la escuela debe ser un lugar en donde nos enseñen democracia para evolucionar en nuestros intereses de la supervivencia y el bienestar humanos.
Pero no se pierda directora, la situación más importante es la necesidad de comprobar el pensamiento por medio de la acción si se quiere que éste se convierta en conocimiento, porque si quiere saber que he aprendido deje que se lo demuestre no me haga un examen solamente porque eso no dará cuenta de mi aprendizaje.
Las clases deben ser dinámicas en donde nos presenten situaciones problemáticas de nuestro interés en las que busquemos soluciones por medio de nuestra propia experiencia, pues recuerde que somos parte de nuestro contexto y llegamos completamente activos a aprender más cosas y el cometido de la educación consiste en tomar a su cargo esta actividad y orientarla porque nuestro conocimiento se irá dando conforme nuestras resoluciones. 
Mi profesor y cualquier otro debe conocer nuestros impulsos innatos: comunicar, construir, indagar y expresarnos de forma precisa, pues son nuestros recursos naturales y la materia prima que los docentes deben orientar en las actividades que realizan hacia resultados positivos.
Le pido directora que le comente a mi profesor, porque a veces me da un poco de miedo, que el pensamiento siempre debe ser basado en la experiencia y éste surge de la matriz biológica y la matriz cultural por lo que debe tomarlas en cuenta al momento de hacer planeaciones de actividades. También que, parte del conocimiento es compartir experiencias, para que no se enoje si hay actividades en equipo porque son necesarias para lograr reflexiones, además no debe haber exclusiones sociales ni de ningún tipo para que deje de acomodarnos con los más inteligentes al frente y los más “burros” atrás, porque la verdad no alcanzo a ver las cosas que escribe en el pizarrón.
Que no olvide que la escuela es un taller de democracia y como tal debe haber cierto desorden porque la disciplina que vale surge de la vida misma, la disciplina del trabajo y no la de la apariencia, para que la próxima vez que quiera sólo hablar durante toda la clase no se enoje si platico con mis compañeros, en vez de eso nos ponga a trabajar en algo interesante que de verdad nos enseñe algo  y por último mi querida directora, hágale hincapié en priorizar los trabajos manuales para poder aprender más.
Creo que es todo, espero que tome en cuenta mis consejos, dice mi padre que el que no oye consejo no llega a viejo, así que, pues tome nota. Y le pido un favor, si se enoja con ésta carta, le pido que me comente a mi directamente y ya no llamé a mi mamá porque si no ya no me dejará salir a jugar al parque y ésta semana tengo un partido de futbol muy importante con mis amigos.
Atentamente Juan Ángel
Juan muy temeroso pero a la vez con la curiosidad que lo caracterizaba se acercó a la directora en cuanto llego el lunes a la escuela y le dijo- Directora le traigo una carta, yo la escribí, espero que la lea usted primero y si puede de mis recados a mi profesor- después se fue.
La directora recibió la carta y extrañada por las palabras de Juan la abrió y leyó cada palabra. Al principio se enojó pero después su mente razonó que en cada examen los alumnos habían salido demasiado bajos, así que tal vez tendría razón.
El viernes, día de consejo técnico escolar para la suerte de Juan, la directora habló con los profesores y leyó la carta de Juan, sin dar el nombre del autor les comentó que trataran de seguir con ese modelo a ver qué tal resultaba.
Después de meses de trabajos de práctica, actividades donde Juan y todos sus compañeros lograban aprender cosas que no sabían. La directora se acercó con Juan y le dijo:
- Gracias por tus consejos, espero que hayas notado los cambios, lamento mucho lo anterior pero a veces es necesario que personas pequeñas hagan entender a las más grandes.
Juan contestó: Directora, lo más importante es que hace 4 meses aprendí sobre los  procesos de producción, transformación y comercialización de diferentes productos en el mundo gracias a que mi profesor nos dejó investigar a nosotros mismo sobre ello e hizo una actividad muy divertida en donde yo fui parte de la producción de Japón, Carlos de México, Liliana de Malasia y así todos comprendimos bien, y vea, ¡ya no se me olvido!



Bibliografía

Dewey, J., Natorp, P., & Durkheim, É. (s/f). Teoría de la educación y sociedad. Centro Editor de América Látina .
Mendoza, J. V. (2007). Fundamentos filosóficos de la educación. Asociación Oaxaqueña de Psicología A.C. (págs. 1-28). México D.F. : Asociación Oaxaqueña de Psicología A.C.
SEP. (2011). Acuerdo 592. México: SEP.
UNESCO. (2011). La filosofía: una escuela de la libertad . México: UNESCO.
Vázquez, S. M. (2012). La filosofía de la educación. Buenos Aires: CIAFIC.
Westbrook, R. B. (1993). John Dewey. Perspectivas, 289-305.