LA
PRAXIS VÁLIDA EL CONOCIMIENTO.
Escrito por: Patricia Susana Lemus Cortés
Introducción.
Éste escrito
trata de la situación verdadera que se vive en el sistema educativo, desde las
aulas y lo que un alumno llega a pensar por la forma en como lo educan.
La temática se
maneja a manera de cuento y con él se pretende mostrar una forma distinta de
la educación, el cómo deberían de ser las cosas para mejorarla, identificando
como tema central “la praxis válida el conocimiento” lo cual se irá
desarrollando y explicando por el personaje principal, Juan un alumno de sexto
de primaria que vive su aprendizaje a cuenta gota y que exige una mejor
educación para él y sus compañeros.
Juan era un niño muy ocurrente, de esos que por más
que le pedía su mamá que se estuviese quieto nunca lo hacía, siempre quería ver
como crecían las flores, o como comía su perro, la manera en que sus filosos
dientes tronaban las croquetas le era fascinante, después de ahí comenzaba a
pensar porque los perros vivían menos que los humanos, ¿será su comida? ¿O su
forma de correr? Es que los perros son veloces y por ello desgastan sus
energías más rápidamente. Veía a su padre, él llegaba cansado del trabajo a
recostarse en el sofá, muchas horas de trabajo le agotaban por completo y era
ese descanso por el que lograba vivir más que Spike su perro, bueno, cuando
menos era ese el pensamiento de Juan.
Era lunes, día de escuela, y después de observar
bien una flor que apenas estaba abriendo sus pétalos, escuchó la voz de su
madre: ¡Juan, entra a la casa por tu almuerzo porque ya nos vamos a la escuela!
Entró corriendo, la escuela era algo divertido desde su perspectiva más el
estudio no era para él la mejor forma de aprender, pero era algo obvio, a los
11 años, no a cualquiera le gusta estudiar.
Entró por su desayuno y su madre lo acompañó hasta
la escuela, le habían mandado llamar, y era tan difícil para él no sentirse mal
durante el camino pues su madre iba regañándolo, ¡Si me dicen quejas de ti, ya
verás! ¡Te olvidas de salir en una semana! Decía su madre mientras él sólo
miraba hacia el suelo. Llegaron a la escuela y juntos entraron a la dirección y
efectivamente la atención era que Juan se la pasaba “divagando” según las
palabras del propio docente, por lo que la directora había optado por hablar
con la madre para que pusiera fin a estas distracciones del alumno, ¡Se la pasa
divagando y además cuando le pido que ponga atención después de varios minutos
empieza a hacerme preguntas de lo que sucede en el jardín! ¡Me saca de quicio!
Comentaba el docente con una desesperación que trataba de controlar y disimular
frente a la madre de Juan.
-Pasa al salón. Le dijo la directora a Juan,
moviendo la cabeza de un lado a otro.
Juan sólo pensaba: ¿Cuál es el propósito de la
educación? No lo sé, es que cada vez que llaman a mi mamá es para quejarse de
mí y yo cada vez aprendo más, sobre todo con los experimentos de Ciencias, ¡Me
encantan! ¿Y si sólo estudio la primaria? Qué más da, aprendo más cuando estoy
en mi casa, en el jardín o en la carpintería de mi tío José, él me enseña a
lijar, a cómo hacer una mesa de madera, no me dice cómo hacerla, me deja
hacerla.
Y de pronto una idea vino a su cabeza: ¡Claro! Eso
es. Aprendo más con mi tío José porque él me deja hacer las cosas, y aquí solo
me quieren escribiendo, copiando y contestando exámenes. ¡Bah! Qué más da.
Juan entro al salón todavía deslumbrado por las
ideas en su cabeza que fueron interrumpidas por la voz de su profesor quien
entro disgustado, al parecer el asalto de desesperación en la dirección con la
madre de Juan fue contraproducente y sólo ganó un regaño de su directora.
-El sistema educativo ha cambiado niños, ahora se
necesita que los alumnos, sobre todo los de sexto grado sean ciudadanos que
transformen México, que den algo de economía al país. Pero cómo si no hacen
caso, es a mí a quien tienen que obedecer para poder mejorar México. Y cómo lo
lograrán si en cada examen que les hago sacan 6 o 7, ¿qué no ponen atención a
las clases? No puede ser, miren niños podrá cambiar todo el sistema educativo
pero yo no. -Expresaba el docente.
Juan lo miró y sin más ni más volteo su mirada a la
ventana del aula y observaba un niño con un libro llorando porque no podía
aprenderse de memoria un párrafo de historia que la maestra de quinto grado le
había pedido recitara para poder pasar de grado, pues había reprobado 2
exámenes ya. Pero Juan no lo podía entender, es que en el año anterior la
maestra Martha le había dado clases a sus compañeros y él siempre tenía un 10.
-¡Ah! Pero ella era divertida, por eso se cambió de
escuela, creo que no le gustaba la gente de aquí, ella siempre decía que si no
nos divertíamos con el conocimiento, nunca aprenderíamos, además ella nunca nos
aplicó un examen. ¿Cómo nos calificaba? Mm no sé, pero que extraño está esto de
la escuela, debería de haber como una ley que haga que todos los profes sean
como la maestra Martha y no como mi profesor ni como la maestra de quinto
grado.- Pensaba Juan mientras miraba a su compañero desesperarse más y más.
Toda la clase se terminó mientras que Juan estaba en
“las nubes” como diría su madre, pero en realidad él estaba intrigado, curioso,
¿cómo se maneja esto de la enseñanza a los niños como yo? Pensaba y pensaba.
Así que en cuanto llegó y aprovechando el internet de su casa y la computadora
de su hermana, se metió a su cuarto y comenzó a investigar, después de dos
horas en esta tarea, lo que encontró le pareció evidentemente extraño, se
supone que había una nueva reforma educativa, en donde la mayoría de las
calificaciones se daban dependiendo de los trabajos, pero ¿cuáles trabajos? Si
él lo único que hacía era memorizar tablas de multiplicar, responder exámenes y
escuchar a su profe dar un tema tras otro, ¿cuáles eran esos trabajos? Y además
se encontró con un tal John Dewey, que para él fue tan difícil de entender que
mejor lo dejo de lado al principio pero como siempre, su curiosidad lo mando a
investigar más, y comenzó a ver video en YouTube que le contaba de la historia
de este filósofo, palabra que también tuvo que investigar pues no sabía que era
eso.
Resultó ser que filosofía era la ciencia que
estudiaba todo lo que existe y que un filósofo se dedicaba naturalmente a esto.
Y que Dewey era también maestro en alguna universidad, cuando estaba vivo
¡claro! Pero lo importante era lo que decía: “Hay que comprobar el conocimiento
por medio de la acción” ¡y se supone que se hace! Pensó Juan, pero no era así,
y por más que daba vuelta en su cabeza cada clase que había pasado no
encontraba nada de estas cosas, excepto con la maestra Martha.
– ¡Pero claro! La maestra Martha decía que había que
divertirnos cuando para aprendernos las capitales y países nos pidió que no
memorizáramos porque era aburrido y en vez de eso nos puso a jugar aquel juego
en el que yo tenía que adivinar en donde estaba mi compañero para que no se
hundiera. O cuando para saber que eran
los adjetivos nos hizo correr por toda la escuela en busca de unos papelitos de
colores y con las palabras escritas en cada papel escribimos un cuento
describiendo a los personajes. Eso lo recuerdo bien, me pueden hacer un examen
de los adjetivos, eso sí-. Hablaba en voz alta Juan, como razonando.
-Con razón este tal filosofo decía que había que
hacer trabajos manuales, ¡pues claro!, yo aprendo más cuando me ponen a hacer
algo así, como lo hacía la maestra Martha, no estar sentado todo el día
escuchando barbaridades o copiando lo del pizarrón, y es que el profesor piensa
que porque pone su bello proyector es divertida su clase, ¡pues si lo único que
hace es enseñarnos el libro en grande!
Juan no podía comprender cómo era que cada profesor
hacía lo que quería y que además se enojaba cuando él no ponía atención. Juan
se había enamorado de las palabras de Dewey y con ello pensaba que para lograr
lo que el docente había dicho cuando entró enojado a clase se necesitaba la
práctica de lo que estaba enseñando, y para ello también se ocupaban 12
aspectos, era extraño pero parecían más bien mandamientos de la educación,
decía bien claro el Plan de estudios de la nueva reforma Centrar la atención en
los estudiantes y sus procesos de aprendizaje, pero pues cuando menos su
profesor no lo hacía. Después venia Planificar para potenciar el aprendizaje y
esto Juan lo entendía como, hacer un plan por profesor en casa donde motiven a
aprender a los alumnos, lo que tampoco hacia su profesor. Generar ambientes de
aprendizaje, o sea no gritar por ejemplo, pensaba Juan. Trabajar en
colaboración para construir el aprendizaje, pero cómo si a su maestro no le
gustaba que trabajaran en equipos, se ponía con los nervios de punta cuando en
el libro decía algo así, Poner énfasis en el desarrollo de competencias, el
logro de los estándares curriculares y los aprendizajes esperados, en eso se
confundió un poco, había tanto que aprender pero poco que enseñar, eso lo
desanimó, Usar materiales educativos para favorecer el aprendizaje, pero
¿cuáles? ¿El libro será un material educativo que favorece mi aprendizaje? ¡No
claro que no! Cuando menos a él no se lo parecía. Evaluar para aprender, esto
estaba divertido desde su perspectiva, según lo que había leído evaluar era
como calificar, algo así, el caso es que se tenía que hacer una evaluación que
ayudara a aprender, pero odiaba tanto los exámenes que no podía comprender en
que forma podría ser evaluación para aprender.
Favorecer la inclusión para atender a la diversidad,
lo cual tampoco se hacía, nadie quería juntar a Tania, porque era una niña rica
y aunque era buena onda hasta él le pensaba al momento de hablarle pues
empezaban a decirle cosas a él también así que mejor la evitaba. Incorporar temas de relevancia social, -pues
esto menos- pensó Juan, -porque aquí a cada rato se escuchan inundaciones y
esas cosas, pero el profesor cuando hubo temas parecidos sólo habló de los
terremotos, ¡y a nosotros que nos interesan! Porque no mejor habló de las
inundaciones y es más nos hubiera puesto algún simulacro ahí entrarían las
palabras sabias de Dewey- siguió
pensando. Renovar el pacto entre el estudiante, el docente, la familia y la
escuela, este principio lo tiró de la cama, -¡para lo único que sirve este
renglón en mi escuela es para mandarle a hablar a mi madre cada vez que el
profesor me aburre y mejor observo el jardín o salgo a hacer algo más
interesante!-
Juan aquella noche durmió poco, pensando que como
era posible, teniendo tantas formas de llevar a cabo la educación deciden
llevarla por otro lado que no es, y que tal esos elementos que colaboran para
la formación de cada uno de nosotros como personas, llamados principios
pedagógicos.
Se quedó dormido llegada la media noche y por la
mañana era sábado así que durmió hasta tarde, aunque hubiera dormido más sino
fuera por su alta curiosidad. Cuando abrió sus ojos se levantó de un salto y
bajo a desayunar después subió de nuevo a su cuarto y como le había gustado la
idea de Dewey, buscó otros filósofos que hablaran de la educación.
Después de otras dos horas se percató de varias
ideas, unas les gustaron y otras no tanto, entonces aunque no le gustaba mucho
escribir, decidió hacerle una carta a su directora en ella se leía lo
siguiente:
Querida
directora, soy Juan el alumno del profesor Ramón de sexto grado, ya se que no
soy muy de su agrado por todas las veces que me ha mandado a la dirección mi
profesor, pero créame, se me ha ocurrido una idea muy grande y no quise dejarla
pasar. Ayer estuve leyendo su plan de estudios, si sabía que había ¿no? espero
que sí. Pero, créame que no parece, resulta que hay 12 principios pedagógicos y
según investigué son las condiciones que se necesitan para llevar a cabo el
currículo. Y estas ayudan a que haya una calidad educativa, en pocas palabras
que nos gusté estudiar. El profe la otra vez llegó enojado diciendo que se
necesitaba no sé cuántas cosas, créame directora necesitamos que nos ayuden a
aprender, ser, hacer y conocer, para lograr en nosotros ciudadanos que aporten
a la economía, a la sociedad, y mire que la sociedad más bien nos aporta a
nosotros, por eso se necesita que comprendan que deben de formar ciudadanos que
aprecien y practiquen los derechos humanos, la paz, la responsabilidad, el
respeto, la justicia, la honestidad y la legalidad, lo que si logran en
nosotros lo lograran en la sociedad, porque ya saben, estamos inmersos en ella
y somos parte de ella, así como yo soy parte de mi familia.
Pero usted ya
sabe eso, ahora lo que yo le quiero comentar es que para aprender, cualquier conocimiento debe pasar por todo
los sentidos, ¡directora! No nos sirve de nada escribir sin parar o escuchar al
docente, eso sólo contribuye al oído, ¿y el tacto? ¿Y los demás sentidos qué?
John Locke lo dijo, yo sólo quiero que sepa que en verdad es necesario esto
para nosotros, además Jean-Jacques Rousseau dice que nosotros somos el centro
de aprendizaje y sus principios también lo dicen. Deberían tomarlo en cuenta. Y
a Emmanuel Kant, ¿lo conoce? Es un
filósofo alemán, que dice que observar los fenómenos es parte de la enseñanza y
aprendizaje, ¿ahora entiende porque me gusta tanto ver lo que sucede en el
jardín? así yo aprendo, ¡he aprendido más que en la clase de ciencias! Así que
debería tomarlo en cuenta.
Me parece que la
escuela de la cual es usted líder sólo piensa en los exámenes, he escuchado que
es porque se los piden y porque si está algo mal en nosotros los perjudicados
son ustedes, pero ¿cómo no va a salir nada mal? Si no aprendemos nada, bueno,
es más, lo que aprendí hoy mañana ya se me olvido, ¿sabe lo que es un
aprendizaje significativo? es la construcción del propio aprendizaje, y le
aseguro que ni yo ni mis compañeros lo hemos hecho, no me equivocaría, hace
falta que se dediquen más a enseñar que calificar, porque ¿qué califican? Si no
hay nada.
Directora, no
pretendo ofenderla con mis palabras, pero, quisiera haberle presentado a Dewey,
considero que es un hombre que aportó mucho, lástima que no lo tome en cuenta
mi profesor para sus clases. Pero le voy a platicar como debería de ser la
educación, espero que no mande a llamar a mi mamá después de esto.
Debe haber una
unidad entre la teoría, o sea lo que nos dicen los libros, y la práctica, esa
unidad es el propio quehacer intelectual de cada uno de nosotros como alumnos.
Escuché por todo el plan de estudios que tienen en educación la palabra
democracia, y la democracia es libertad dice Dewey por lo que me parece que la
escuela debe ser un lugar en donde nos enseñen democracia para evolucionar en
nuestros intereses de la supervivencia y el bienestar humanos.
Pero no se
pierda directora, la situación más importante es la necesidad de comprobar el
pensamiento por medio de la acción si se quiere que éste se convierta en
conocimiento, porque si quiere saber que he aprendido deje que se lo demuestre
no me haga un examen solamente porque eso no dará cuenta de mi aprendizaje.
Las clases deben
ser dinámicas en donde nos presenten situaciones problemáticas de nuestro
interés en las que busquemos soluciones por medio de nuestra propia
experiencia, pues recuerde que somos parte de nuestro contexto y llegamos
completamente activos a aprender más cosas y el cometido de la educación
consiste en tomar a su cargo esta actividad y orientarla porque nuestro
conocimiento se irá dando conforme nuestras resoluciones.
Mi profesor y
cualquier otro debe conocer nuestros impulsos innatos: comunicar, construir,
indagar y expresarnos de forma precisa, pues son nuestros recursos naturales y
la materia prima que los docentes deben orientar en las actividades que realizan
hacia resultados positivos.
Le pido
directora que le comente a mi profesor, porque a veces me da un poco de miedo,
que el pensamiento siempre debe ser basado en la experiencia y éste surge de la
matriz biológica y la matriz cultural por lo que debe tomarlas en cuenta al
momento de hacer planeaciones de actividades. También que, parte del
conocimiento es compartir experiencias, para que no se enoje si hay actividades
en equipo porque son necesarias para lograr reflexiones, además no debe haber
exclusiones sociales ni de ningún tipo para que deje de acomodarnos con los más
inteligentes al frente y los más “burros” atrás, porque la verdad no alcanzo a
ver las cosas que escribe en el pizarrón.
Que no olvide que
la escuela es un taller de democracia y como tal debe haber cierto desorden
porque la disciplina que vale surge de la vida misma, la disciplina del trabajo
y no la de la apariencia, para que la próxima vez que quiera sólo hablar
durante toda la clase no se enoje si platico con mis compañeros, en vez de eso
nos ponga a trabajar en algo interesante que de verdad nos enseñe algo y por último mi querida directora, hágale
hincapié en priorizar los trabajos manuales para poder aprender más.
Creo que es
todo, espero que tome en cuenta mis consejos, dice mi padre que el que no oye
consejo no llega a viejo, así que, pues tome nota. Y le pido un favor, si se
enoja con ésta carta, le pido que me comente a mi directamente y ya no llamé a
mi mamá porque si no ya no me dejará salir a jugar al parque y ésta semana
tengo un partido de futbol muy importante con mis amigos.
Atentamente Juan
Ángel
Juan muy temeroso pero a la vez con la curiosidad
que lo caracterizaba se acercó a la directora en cuanto llego el lunes a la escuela
y le dijo- Directora le traigo una carta, yo la escribí, espero que la lea
usted primero y si puede de mis recados a mi profesor- después se fue.
La directora recibió la carta y extrañada por las
palabras de Juan la abrió y leyó cada palabra. Al principio se enojó pero
después su mente razonó que en cada examen los alumnos habían salido demasiado
bajos, así que tal vez tendría razón.
El viernes, día de consejo técnico escolar para la
suerte de Juan, la directora habló con los profesores y leyó la carta de Juan,
sin dar el nombre del autor les comentó que trataran de seguir con ese modelo a
ver qué tal resultaba.
Después de meses de trabajos de práctica,
actividades donde Juan y todos sus compañeros lograban aprender cosas que no
sabían. La directora se acercó con Juan y le dijo:
- Gracias por tus consejos, espero que hayas notado
los cambios, lamento mucho lo anterior pero a veces es necesario que personas
pequeñas hagan entender a las más grandes.
Juan contestó: Directora, lo más importante es que hace
4 meses aprendí sobre los procesos de
producción, transformación y comercialización de diferentes productos en el
mundo gracias a que mi profesor nos dejó investigar a nosotros mismo sobre ello
e hizo una actividad muy divertida en donde yo fui parte de la producción de
Japón, Carlos de México, Liliana de Malasia y así todos comprendimos bien, y
vea, ¡ya no se me olvido!
Bibliografía
Dewey, J., Natorp, P., & Durkheim, É. (s/f). Teoría
de la educación y sociedad. Centro Editor de América Látina .
Mendoza, J. V. (2007). Fundamentos filosóficos de la
educación. Asociación Oaxaqueña de Psicología A.C. (págs. 1-28).
México D.F. : Asociación Oaxaqueña de Psicología A.C.
SEP. (2011). Acuerdo 592. México: SEP.
UNESCO. (2011). La filosofía: una escuela de la
libertad . México: UNESCO.
Vázquez, S. M. (2012). La filosofía de la educación.
Buenos
Aires: CIAFIC.
Westbrook, R. B. (1993). John Dewey. Perspectivas, 289-305.
:) muy padre
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