jueves, 5 de septiembre de 2024

Guarda silencio para desarrollar un pensamiento crítico

Hoy pasó algo muy interesante en la escuela, la directora nos reunió para tratar algunos asuntos, pues el comienzo de ciclo trae consigo un sinfín de responsabilidades, tanto de ella como de nosotros. Y comenzó pidiendo parecer sobre unas cuestiones generales, obteniendo varias opiniones sobre el tema, como era de esperarse. De pronto un docente comenta lo que piensa, luego el otro y se arma el debate, algo muy particular de mi querida escuela. ¿Quién tenía razón? Realmente ese no era el punto, sin embargo, se notó a la directora un poco consternada, molesta. Me di cuenta de que no estaba contrariada por pensar que los maestros peleaban, tampoco porque pensara que alguno de los dos estaba mal, simplemente era porque no podía controlar la conversación y el actuar de mis rebeldes compañeros. Me dio risa, la situación finalmente culminó y se pasó a otro tema.

A todo esto, solo pensé en la programación, aquella manera en la que fuimos educados y controlados. Esta forma jamás fue cuestionada, porque funcionó. Y bien ¿funcionó? Un adulto queriendo controlar a otro, eso fue lo que observé en nuestra reunión y luego leemos que el pensamiento crítico se desarrolla por medio del dialogo, del debate, de la apertura a conocer otros puntos de vista y fundamentos.

Me cuestioné sobre si en verdad queremos que nuestros estudiantes tengan pensamiento crítico o solo queremos que funcionen como nosotros, por medio del control, la subordinación.

Cuando se entra a un aula, donde el docente permite el pensamiento crítico, habrá ciertas particularidades de cuestionamientos, retos, e incluso interrupciones hacia lo que dice el mismo maestro, porque sus estudiantes quieren pruebas de aquello que se les enseña, algo que les haga entrar en el desarrollo cognitivo, haciéndolos romper sus esquemas y asimilando nueva información para acomodarla donde la necesiten de manera cerebral. Sin embargo, esto no sucederá si los nuevos conocimientos no son lo suficientemente buenos para que el alumno no los derrumbe.

Ocurre lo mismo con los adultos, y es que hay que tener fundamentos para lograr que rompamos esos esquemas que tenemos en nuestro ser, son parte de nuestra crianza, patrones, roles de conducta y hábitos. Pero si seguimos comportándonos de manera controladora, y no estratégica, jamás lograremos que los estudiantes desarrollen este tipo de pensamiento, al igual que nosotros, necesitan más que un castigo para romper un patrón de conducta que no nos gusta. Y no estamos exentos al cambio, pero si a lo que antiguamente nos hacía cambiar. Ahora, tanto nosotros como nuestros alumnos, necesitamos algo que nos convenza, y esto solo se logrará, si no nos quedamos callados, si dialogamos, si debatimos. 

¿Qué hay más fundamental que el diálogo para desarrollar un pensamiento crítico?

S.L.