Que me
extirpen la amígdala para ya no sentir lo que siento por ti.
Cuando nos enamoramos, sentimos una sensación hermosa, la
sensación de ternura, placer y armonía y más aún cuando estamos con la persona
por la cual sentimos amor. El placer de besarla, abrazarla y acariciarla es
enorme, la ternura de observar sus cualidades y la armonía de comprender sus
defectos y quererlo así.
Conozco el amor desde lo más cercano, pues lo siento todos
los días, por mi madre, por mis amigos y por el hombre que está a mi lado. Escuche
en una película que el amor es locura, pasión y obsesión, no creo que haya otra
forma de describirlo mejor, que esas tres cualidades, sin embargo, no todo es
miel sobre hojuelas, cuando menos no para las personas que estando enamoradas
no pueden estar con la persona que quiere y desean. Porque así como puede haber
personas enamoradas por un ser que observan a lo lejos, hay otras a las que la vida
los ha tomado por sorpresa y les arrebató ese gran amor, sin preguntarles si
era lo que querían, las cuales a mi parecer son las que sufren más, el duelo
que esto compete es tan grande que sólo los fuertes pueden soportar.
He escuchado a los malaventuras en el amor que dicen “me
gustaría sacarme el corazón para ya no pensar en ella” o en él, obviamente como
cuestión meramente poética, pues se conoce que los sentimientos no provienen del
corazón más así lo creen de manera espiritual. Pero, ¿qué tan cierto es ese
hecho? Sabemos que como lo dice Daniel Goleman (2007) en su libro Inteligencia
emocional hay dos mentes en nuestro ser, una que piensa
y una que siente y que entre más intenso es el sentimiento, más dominante es la
mente emocional, y más ineficaz la racional. Es por ello que al momento de un
duelo como la descripción anterior y aún en un momento de ofuscación ante el
enamoramiento hacia una persona que no te ama, la tristeza es tan grande que la
mente raciona no puede reacción y muchos muy a nuestro pesar terminan por
acabar con su tristeza.
Pero, volvemos a lo anterior, ¿podrá haber alguna expresión
tal como “quitarme el corazón para ya no sentir amor”, en la solución a este
sentimiento? Pues sí, Daniel Goleman maneja la amígdala como el centro de toda
emoción, no sólo de la tristeza y del amor, sino también de la felicidad y la
empatía. Entonces, ¿qué pasaría si te extirparan la amígdala? Pues dejarías de
sentir cualquier emoción, sí, incluso la de amor y tristeza por no ser amado.
Es la amígdala la que, en una emergencia emocional, dirige a la mente racional
mandando alarmas nerviosas.
Pasan los años y escucho mucho esa forma de pensar, ¿acaso
el amor por una persona es más importante que el amor por tres o cuatro, que el
amor por nuestros familiares? O es pura exageración nuestra y realmente lo que
tenemos en la vida es mejor que lo que se nos ha quitado o nunca se nos ha
dado. Hace falta abrir nuestros ojos y pensar, ¿quiero que me extirpen la amígdala
para ya no sentir amor por él o ella pues estoy muriendo? O mis emociones me
hacen sentir vivo y hay cosas por las que aún siento felicidad ¿Con cuál de las
dos te sientes más identificado?
Muy buena reflexión, da para seguir escribiendo... Vale la pena agregar carácter y temperamento...
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